
Hoy me he levantado a las 7 de la mañana, me he quedado un rato en la cama aprovechando el calor de la manta, porque fuera de su protección hace mucho frió. Al final he tenido que salir corriendo porque se me hacia tarde, puesto que había quedado a las 8 y media en Vallecas Villa, para una reunión en la junta municipal con la mediadora de ese distrito.
Me meto en el metro, línea 1, desde Valdeacederas destino Atocha, ahí cogere el cercanías. Llego sobre las 8 y hay caos. Nos avisan por megafonía, “señores viajeros la estación de Atocha esta cerrada, se ha cortado la circulación” vigilantes jurados con una cara de preocupación, nos dicen que salgamos a la calle.
Salimos a la calle, más caos, muchas ambulancias y un silencio raro dentro del caos. Las personas que estamos fuera empezamos a hablar, quejándonos de no poder llegar a tiempo a nuestros compromisos (entonces nos sabíamos que muchas personas nunca iban, a poder llegar).
De repente alguien dice, ha sido un atentado, y los que estamos ahí pensamos en ETA. Esta vez ha sido grande, muy grande. Demasiadas ambulancias.
Quiero llamar y avisar que no llego a tiempo a la reunión y no tengo cobertura. Nadie a mí alrededor la tiene. Sigo intentándolo y por fin consigo línea. En ese momento me llama una amiga y me dice que las noticias hablan de un atentado en Atocha y me pregunta si estoy bien. Respondo que si y me dice que me vaya de ahí lo mas rápido posible. La hago caso y me voy andando y un poco confuso a la oficina central del SEMSI, que estaba en la Plaza de Santa Ana.
Ya en la oficina junto a algunos compañeros, empezamos a hablar de la gravedad del atentado y la conversación se basa en muchos datos, la mayoría de ellos confusos. De repente una compañera avisa que hay muchas victimas de origen extranjero entre los afectados. Hay que hacer algo.
Llamamos al ayuntamiento y le informamos que muchos de los heridos de origen extranjero no están acudiendo a los hospitales por miedo (muchos de ellos no tenían los papeles en regla) y que hay que hacer algo. Por otro lado, empiezan a pedir que se monte un dispositivo de ayuda, y lo que mas piden son psicólogos. Tan solo son las 10:30h y la maquinaria esta funcionando con inercia según van llegando las noticias.
Desde la oficina se empieza a contactar con mediadores y psicólogos, preguntándoles si están disponibles para ayudar. Todo el mundo dice que si.
12:30h.
Nos confirman tras varias dudas que en el IFEMA se habilita un pabellón como morgue (hay muchas victimas y no caben en el Instituto anatómico forense). El pabellón es el numero 6. Empezamos a avisar a la gente para que se vayan distribuyendo.
Salgo a dar una vuelta para despejarme. Voy a la puerta del Sol, hay una fila largisima de gente para donar sangre en la unidad móvil de cruz roja. Me pongo en la fila y cuando me toca, me toman la tensión y me dicen que no puedo donar. Tengo la tensión muy alta, estoy nervioso.
Continúo con el paseo y me encuentro con un par de compañeras mediadoras que también son de origen árabe. Hablamos de la barbarie que han hecho y de la declaración de Otegi diciendo que ETA no ha podido ser. De repente una compañera dice, ¿sabéis que día es hoy? Le respondemos que 11 y ella dice, si, igual que el 11 de septiembre.
Nos quedamos callados y no hablamos más del tema. Los tres somos musulmanes y el miedo que nos recorre el cuerpo en ese momento es indescriptible.
Seguimos dando el paseo y volvemos a la oficina. Después de muchas llamadas para conseguir voluntarios y enviarlos a los hospitales para que ayuden como traductores, nos vamos a casa.
16:00h
Estoy en la parada del autobús de Conde de Casal, me voy a casa. Estoy mareado, muchas sensaciones, mucha información, mucha tensión, mucha preocupación. Esto es nuevo, es desconocido. Justo voy a meterme al autobús y recibo una llamada. Uno de mis coordinadores, me dice que tengo que ir al IFEMA, hace falta gente y vamos a crear un dispositivo de atención.
Cojo el metro y voy para allá. Cuando llego es extraño, porque en el pabellón de al lado, hay una feria de productos dentales y la gente que esta ahí esta un poco confusa. Algunos saben que en el pabellón 6 están depositando los cadáveres de las victimas de las explosiones y no saben como reaccionar.
Nos asignan un despacho en la planta de arriba, al lado esta el del SAMUR, y nos reúnen. En la reunión hay gente del ayuntamiento de Madrid y del Ministerio del Interior. Nos informan de la decisión que se ha tomado respecto a los heridos y las victimas de origen extranjero. Establecemos turnos de ocho horas. Nos preparamos para el apoyo.
Es difícil explicar en que consistían las atenciones, había una mezcla de todo. Atendíamos a personas que cuando acudían al IFEMA, era porque habían pasado por todos los hospitales y no habían encontrado a su familiar o amigo. Les ayudábamos en las traducciones, el contacto con las embajadas de sus países de origen, los formularios, en casi todo. La gente necesitaba tener espacios de recogimiento, hablamos con los responsables del IFEMA y habilitamos una sala para que la gente tanto creyente como no creyente, tanto cristianos como musulmanes, pudiesen rezar y meditar.
Las horas pasaban y la tensión aumentaba, cada vez acudían mas y mas familiares de desaparecidos al IFEMA, también aumentaba el numero de voluntarios. El ambiente era raro. Todo el mundo se comportaba con el resto como si fuésemos una familia. Si necesitabas algo, al momento lo tenías. Un teléfono, un cigarro, una bebida, algo para comer, un hombro para llorar…
Sobre las 21h una llamada de un amigo me inquieta mucho más. Su frase es para mí como una losa de 1000 kilos cae sobre mi cabeza. “Acaba de revindicar el atentado un grupo islamista”. Me puse a llorar, no entendía nada. No comprendía que alguien que decía ser musulmán como yo, hiciese esa barbaridad en nombre de mi religión. Estaba viendo los efectos de ese atentado desde primera hora de la mañana y la noticia de saber que alguien que se proclamaba musulmán reivindicaba ser el responsable de todo ese dolor que estaba viviendo me dejo muy afectado.
Pero en el IFEMA esa información no servia para nada, ahí lo importante era otra cosa, era atender y gestionar lo mejor y más rápido posible la situación de los amigos y familiares que estaban ahí.
De madrugada me llevaron a casa en coche, estaba destrozado y apenas pude dormir. Al día siguiente volví al Pabellón 6 y continuamos con el trabajo. Pero bueno eso fue el 12 de marzo y hoy necesitaba contar lo que ocurrió el 11, por que 6 años después, cada vez que llega el aniversario, recuerdo ese día detalle a detalle.
Dedicado a los familiares y amigos de todas las victimas. Dedicado a todos y cada uno de los hombres y mujeres que ese y los siguientes días, su vida solo consistió en apoyar y ayudar.
moha, nunca supe dónde estuviste ese día. tu relato me ha emocionado mucho. un abrazo grande de bruselas de un viejo amigo.álex
ResponderSuprimirnunca supe dónde estuviste ese día. tu relato me ha emocionado mucho. un abrazo desde bruselas de un viejo amigo
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